
El precio de un ascensor no sube a la par que los pisos; lo dispara el número de paradas. En esta provincia, la cuenta empieza torcida antes de subir: entreplantas, medios niveles de zaguán y semisótanos para garajes son habituales en Vigo o las villas de la ría, sumando rellenos que nadie calculó al principio. Además, en zonas como Redondela o el Morrazo, la roca aflora cerca de la superficie, complicando la excavación del foso y encareciendo la obra.
A esto se une el IVA. Aunque existe un tipo reducido del 10 % para rehabilitaciones, instalar un aparato nuevo suele tributar al 21 %. La razón es técnica: el coste del elevador supera el 40 % del presupuesto total, impidiendo aplicar el descuento por tratarse de material más que de mano de obra. Al comparar ofertas, vigila que este detalle esté claro, porque marca una diferencia real en la factura final.
Lo que aporta cada parada al importe del ascensor
Cada parada nueva añade una puerta de piso, su botonera y la señalización correspondiente. A esto se suman metros extra de cableado en el hueco y las horas de montaje que requiere fijar todo ese equipamiento. No es solo poner un botón más; implica abrir y cerrar rellanos, adaptar marcos y ajustar maniobras para que la cabina pare con precisión. En edificios antiguos de Vigo o Pontevedra, donde los portales escalonados complican el acceso desde la calle, esta adaptación suele llevar más tiempo del previsto.
El coste no sube de forma proporcional a la altura porque hay partes fijas que ya pagas: el motor, el cuadro eléctrico y la estructura básica. Al añadir pisos, incrementas sobre todo el material consumible y la mano de obra necesaria para instalar guías adicionales y asegurarlas al muro. En zonas como Redondela o Cangas, si la roca aparece cerca de la superficie, cualquier modificación estructural puede encarecerse por la dificultad técnica. Por eso, al comparar ofertas, fijaos bien en qué incluye cada tramo adicional y qué partidas están separadas del presupuesto base.
Entreplantas y medios niveles en el ensanche de Vilagarcía
En el ensanche portuario de Vilagarcía la calle parece plana, pero al cruzar el umbral cambia la lógica. El zaguán se sitúa a medio nivel entre la acera y el portal, creando una entreplanta que suele alojar oficinas o trasteros. Este desnivel interior obliga a resolver cómo acceder a esa cota intermedia sin barreras arquitectónicas, un detalle técnico que define la accesibilidad del edificio más allá de la fachada.
La decisión depende de si se sirve esa planta con ascensor o se resuelve mediante rampas internas. Según la Ley de Propiedad Horizontal, adaptar el acceso requiere la doble mayoría de propietarios y cuotas. Sin embargo, si lo solicita un residente mayor de 70 años o con discapacidad, la obra es obligatoria sin acuerdo previo, siempre que las ayudas del Instituto Galego da Vivenda e Solo cubran el exceso sobre doce mensualidades. La normativa técnica vigente no impone instalar ascensores donde no los hay, pero sí marca el ritmo para quien decide salvar estos medios niveles propios de la arquitectura arousana.
Bajar el ascensor al garaje del semisótano
Servir un garaje en semisótano no es solo añadir un metro de recorrido. La cabina debe detenerse con precisión, lo que obliga a excavar un foso más profundo bajo el nivel actual. En zonas como Redondela o la comarca del Morrazo, donde la roca aflora cerca de la superficie, esta excavación encarece y complica la obra técnica. Además, el sótano requiere ventilación mecánica específica para cumplir normativa y una barrera física contra posibles entradas de agua, algo crítico en edificios antiguos de las villas portuarias.
Muchas comunidades optan por dejar el ascensor fuera del alcance del aparcamiento para evitar estos sobrecostes estructurales y de mantenimiento. Sin embargo, si la entrada al garaje está muy desnivelada respecto a la calle o si hay propietarios con movilidad reducida, compensa asumir los requisitos técnicos. Antes de decidir, conviene pedir a la empresa instaladora un estudio que detalle qué se necesita realmente: desde el control de acceso hasta las medidas contra inundaciones. Así sabrá la comunidad si la inversión merece la pena o si es más práctico mantener el acceso al sótano mediante las rampas actuales.
Parar en todas las plantas o solo en las de vivienda, en un bloque de Coia
En los bloques del polígono de Coia, construidos entre 1965 y 1978, la pregunta no es si poner ascensor, sino dónde. Muchos edificios tienen bajos comerciales, entreplantas o cubiertas transitables que generan paradas vacías. Los vecinos usan realmente el portal para subir a sus viviendas; detenerse en locales desocupados añade recorrido sin necesidad y dispara el coste de mantenimiento. La decisión debe basarse en el uso diario, no en un plano teórico.
Llevar esto a junta exige cifras claras. Cada parada extra implica más obra civil y componentes mecánicos. El Real Decreto 42/2022 y las ayudas del IGVS cubren hasta el 80 % del gasto, pero requieren una propuesta técnica realista. Si se instala en edificio terminado antes de 2006, hay subvención, pero el IVA será del 21 % porque el aparato pesa demasiado en el presupuesto para optar al tipo reducido. El instalador debe desglosar qué cuesta cada nivel servido para que los propietarios voten con datos sobre la mesa.
Qué se decide primero: el recorrido del ascensor o el presupuesto
Antes de abrir el móvil para pedir números, hay que cerrar el plano. En una comunidad del polígono de Coia o en un portal escalonado de Redondela, la primera piedra es definir exactamente qué se construye: cuántas paradas, si el hueco baja hasta el garaje y cómo salva los medios niveles del zaguán. Ese alcance debe quedar escrito negro sobre blanco. Solo entonces tiene sentido solicitar ofertas a los instaladores de la provincia.
Pedir precios sin ese detalle es comparar peras con manzanas. Una empresa presupuesta un ascensor hidráulico de cuatro paradas y otra uno eléctrico de seis; la diferencia no está en su margen, sino en que están midiendo cosas distintas. Para evitar este desorden, lo ideal es remitir a todos los licitadores la misma ficha técnica y los mismos planos de recorrido.
En ELEVACAT Pontevedra ayudamos a traducir esas necesidades físicas en un documento común antes de contactar con ninguna firma. Así, cuando llegan las cifras, sabes qué estás pagando realmente. Puedes ver más detalles sobre este proceso de definición previa en nuestra sección de servicios.